Casi nadie habla de esto, pero un contenedor marítimo de segunda mano ha pasado años transportando mercancías desconocidas. Antes de convertirlo en vivienda conviene saber qué transportó y en qué estado está realmente. Esta es la revisión que deberías hacer —o exigir— antes de pagar.
1. Radiación: la comprobación que casi nadie hace
Los puertos internacionales escanean la carga, pero un contenedor con veinte años de servicio puede haber transportado material que dejó contaminación residual. El riesgo estadístico es bajo, pero la comprobación cuesta muy poco comparada con vivir dentro.
Cómo se hace: con un contador Geiger básico (se alquilan por 30-60 €/día, o se compran desde 100 €). Se mide el fondo ambiental fuera del contenedor y después en el interior, especialmente en suelo y esquinas.
Qué buscar: el fondo natural en Canarias ronda 0,10-0,20 µSv/h. Una lectura interior sistemáticamente superior al doble del fondo exterior es motivo para descartar la unidad. No busques un número mágico: busca la diferencia respecto al entorno.
Si el vendedor se niega a que midas, esa negativa ya es información suficiente.
2. El suelo de madera: pesticidas
Este es el problema real y frecuente, mucho más que la radiación.
Los suelos de contenedor son de madera contrachapada tratada con pesticidas para pasar los controles fitosanitarios internacionales. Los tratamientos habituales incluyen permetrina y, en unidades antiguas, compuestos hoy restringidos.
La recomendación práctica es simple: retira el suelo original. No lo lijes ni lo barnices por encima —al lijar liberas justo lo que quieres evitar. Se desmonta entero y se sustituye por una solución nueva: rastreles, aislamiento y tablero o tarima.
Retirar el suelo cuesta entre 300 y 700 € en un 40 pies, y es de los gastos que mejor se justifican en el presupuesto.
3. Restos de carga química
Revisa el interior con luz rasante buscando manchas, residuos cristalizados o zonas decoloradas. Y usa el olfato: un contenedor cerrado al sol concentra los olores. Si al abrirlo huele a disolvente, producto químico o algo penetrante que no sea simplemente "cerrado y húmedo", pasa a la siguiente unidad.
Los contenedores etiquetados como food grade (han transportado alimentos) son los más seguros para vivienda, y suelen costar solo un poco más.
4. Corrosión: dónde mirar de verdad
La chapa lateral engaña, porque suele repintarse antes de la venta. Los puntos que importan:
| Zona | Qué buscar |
|---|---|
| Esquinas inferiores (cantoneras) | óxido perforante, deformación |
| Travesaños del suelo | corrosión bajo el tablero |
| Uniones soldadas | óxido en la línea de soldadura |
| Marcos de puertas | que cierren sin forzar |
| Techo | abolladuras que acumulen agua |
Truco de campo: golpea suavemente con un martillo pequeño las zonas bajas. El acero sano suena metálico y seco; el corroído suena sordo y puede ceder.
Óxido superficial es normal y tratable. Óxido perforante —el que atraviesa la chapa— descalifica la unidad para vivienda.
5. La placa CSC
Toda unidad marítima lleva una placa metálica (Convention for Safe Containers) con fabricante, año de fabricación y número de serie. Con esos datos puedes saber la edad real, no la que te cuente el vendedor.
Sin placa CSC, no compres. Su ausencia suele significar que la unidad fue retirada del servicio, y no sabrás por qué.
Como referencia: un contenedor de 8-12 años en buen estado es una compra razonable. Por encima de 15 años, el ahorro rara vez compensa el mantenimiento posterior.
6. Comprobación específica para Canarias
Si el contenedor lleva tiempo almacenado en el puerto a pie de costa, ha estado expuesto a salinidad constante. Revisa con más atención las zonas bajas y pide, si es posible, ver la unidad antes de que la repinten: la pintura fresca oculta exactamente lo que necesitas ver.
Checklist resumido
- Medir radiación dentro y fuera (contador Geiger)
- Comprobar estado del suelo y presupuestar su sustitución
- Oler el interior cerrado; descartar olores químicos
- Revisar cantoneras, travesaños y soldaduras
- Exigir placa CSC y verificar el año
- Preferir unidades food grade o one-trip para vivienda
- Ver la unidad antes de que la repinten
Dedicar una mañana a esta revisión evita el error caro: descubrir el problema cuando el contenedor ya está sobre la cimentación de tu parcela.